Los New York Knicks (49-28) siguen inmersos en una dura pelea con los Boston Celtics por la segunda plaza, mientras que los Chicago Bulls (29-47) prácticamente están dejándose llevar en este tramo final, duodécimos y sin opciones de acceder al play-in.
New York Knicks
El conjunto neoyorquino regresa a casa tras una exigente gira a domicilio en la que se ha atascado, con tres derrotas en cuatro partidos. Sin embargo, el factor Madison Square Garden está siendo determinante: como locales, Mike Brown presenta un balance de 27 victorias en 36 partidos, con 11 triunfos en los últimos 14 encuentros. Una de las claves de esta mejoría es Karl-Anthony Towns, que después del All Star ha alcanzado su mejor nivel, encadenando dobles-dobles (siete en sus últimos nueve encuentros). En defensa también están sólidos: encajan una media de 110,6 puntos por partido en la temporada e, incluso en esas tres derrotas recientes, ellos no han recibido más de 114 puntos.
Chicago Bulls
Los visitantes llegan a Nueva York en plena crisis, con una racha de cinco derrotas consecutivas. La defensa del equipo de Billy Donovan está completamente desajustada: la escuadra encaja una media de 121,4 puntos (el tercer peor registro de la NBA) y en sus últimos ocho partidos todos sus rivales les han anotado más de 124 puntos. El parte de bajas está repleto (Simons, Collins, Smith), lo que limita muchísimo las opciones de rotación del técnico. La única nota positiva es Colin Sexton, que se va habitualmente por encima de los 20 puntos, pero sus esfuerzos son claramente insuficientes para compensar los problemas atrás y las constantes debacles en el segundo cuarto (han perdido el segundo periodo en 8 de sus últimos 10 encuentros).
Pronóstico New York Knicks vs Chicago Bulls
En este momento de la temporada la diferencia de nivel y de motivación entre ambos equipos es enorme. Los locales necesitan imperiosamente la victoria para mejorar su posición de cara a los playoffs y suelen dominar con claridad a los equipos de la parte baja cuando juegan en casa. El cuadro visitante, en cambio, da la sensación de haber perdido competitividad, cayendo en la mayoría de sus encuentros por diferencias de dobles dígitos en el marcador. Todo apunta a que los anfitriones abrirán una ventaja cómoda ya antes del descanso.
