Para Nava, alcanzar la segunda ronda ya supone su mejor resultado en torneos de Grand Slam, mientras que para Norrie estas alturas del cuadro son terreno conocido, donde la estabilidad y la capacidad de sufrir marcan la diferencia.
Emilio Nava
El estadounidense aprovechó con solvencia un cuadro favorable en primera ronda, pero sus resultados de la temporada necesitan contexto. En el último año ha ganado alrededor del 68 % de sus partidos, pero el ranking medio de sus rivales rondaba el puesto 180, lo que reduce claramente el valor de esa estadística. En pista dura, el estadounidense gana alrededor del 49 % de los puntos con su segundo saque y se lleva aproximadamente un 23 24 % de los puntos al resto sobre el primer servicio de sus rivales. Bajo presión salva en torno al 60 % de las bolas de break: un registro correcto, pero sin margen. Frente a jugadores asentados en el circuito ATP eso a menudo se traduce en que él cede la iniciativa en los momentos clave de los sets.
Cameron Norrie
El británico superó la primera ronda en un duro partido a cinco sets, pero este tipo de escenarios le resultan habituales. En el último año su porcentaje de victorias ronda el 59 %, aunque el nivel de la oposición es sensiblemente mayor: el ranking medio de sus rivales está cerca del top-100. En pista dura, el británico gana alrededor del 67 % de sus partidos, es su mejor superficie. En los detalles del juego se muestra algo más fiable que su rival: con el segundo saque él gana aproximadamente el 49 % de los puntos, captura de forma constante más del 43 % de los puntos al resto sobre el segundo servicio y en torno al 25 % al resto sobre el primero. Un factor clave es su rendimiento bajo presión: salva más del 61 % de las bolas de break y, en los sets decisivos del último año, ha ganado alrededor del 55 % de sus partidos.
Pronóstico Emilio Nava vs Cameron Norrie
La diferencia entre ambos no está en cifras aisladas, sino en la solidez a lo largo del partido. Nava es capaz de competir de tú a tú por fases, pero ante rivales que saben mantener el ritmo y la profundidad en los intercambios suele perder la estructura de su juego. Norrie, en cambio, está acostumbrado a los partidos largos, rinde mejor al resto y se viene abajo con menos frecuencia en los finales de set, algo decisivo en el Abierto de Australia.


